dissabte, 23 d’agost de 2014

Diners i moral, enemics eterns?








John Steinbeck "El invierno de mi desazón".

"Todos lo hombre poseen una dimensión moral. Solo sus vecinos carecen de ella."

"En la pobreza es una envidiosa. En la abundancia bien podría ser una snob. El dinero no cambia la enfermedad, sino que sólo modifica los síntomas"

"Ni quiero ahora ni he querido nunca el dinero por sí mismo, pero el dinero es necesario para mantener el lugar que a uno le corresponde en la categoría en la que estoy acostumbrado, en la que más cómodo me siento."





"En nuestra ciudad, los negocios que triunfan no son complicados ni siniestros. Y tampoco se trata de triunfos muy resonantes, ya que quienes los llevan a  cabo han puesto límites artificiales a sus actividades. Sus delitos son de poca monta; sus éxitos no son gran cosa. Si el gobierno de la ciudad  y el ambiente empresarial de New Baytown fueran objeto de una investigación a fondo, saldría a la luz que se han quebrantado cien disposiciones legales  y mil normas morales, pero siempre en forma de pequeños delitos: fechorías de menor cuantía. Derogaban una parte del Decálogo y  mantenían el resto en pie. Y cuando uno de nuestros triunfadores había logrado lo que quería, o lo que necesitaba, recuperaba su virtud con la misma facilidad que si mudara de camisa, sin que en apariencia los delitos lo hubieran perjudicado lo más mínimo, suponiendo claro está que nadie lo hubiera descubierto. (...)
¿Acaso algunas de las grandes fortunas que tanto admiramos se ha amasado sin crueldad?"


John Steinbeck "El invierno de mi desazón".


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